julio 30, 2006

Periodismo.com: 100 boletines


El equipo de Periodismo.com, una de las herramientas on line más útiles para el ejercicio de la profesión, me invitó a escribir un artículo para su boletín (newsletter) mensual.

Doble sorpresa. Ya pasaron por este espacio grandes referentes del periodismo argentino e internacional y, en los últimos meses, profesionales del campo digital; me tocó aportar un granito de arena justo en la edición número 100.

Así que brindo por este aniversario y comparto con los lectores del blog el texto completo:

Qué es el periodismo digital

Estamos viviendo una época de transición hacia un cambio cultural profundo. Un cambio que está modificando gradualmente la forma de producir noticias y también de consumirlas. Los medios interactivos en general, y los diarios digitales en particular, están virando sus rutinas productivas, pero todavía no hay certezas sobre si el camino elegido es el correcto.

La agresiva introducción de nuevas tecnologías está generando una brecha entre la sociedad on line y la off line, pero también entre los propios periodistas. Un surco que se hace cada vez más profundo y que obliga a la reflexión cotidiana sobre nuestras prácticas, nuestro trabajo con las fuentes y la relación con los lectores.

En un contexto marcado por la multiplicación de lo que el magnate de los medios Rupert Murdoch llamó “nativos digitales” (los menores de 30 años que no conciben su existencia sin artefactos que les permiten estudiar, relacionarse, comprar e informarse), quizás la mayor preocupación para los medios de comunicación esté en tratar de comprender el alcance de los cambios en los hábitos de consumo de información y en el ejercicio de lectura.

El lector-usuario-consumidor empieza a ocupar el centro de la escena a través de las herramientas que le brinda la tecnología. Deja su rol pasivo y empieza a participar de un proceso creativo que antes le venía impuesto. Así, los integrantes de esta tecno-generación producen información, fotografías, videos, películas, música y entremezclan sus creaciones con las de otros activos participantes de la galaxia digital.

El lector ya no va en búsqueda de la información, porque la información va a hacia él. Y, si el contenido propuesto le interesa, quiere interactuar y tener capacidad de aplicarle su propio saber. Parece que para un voraz y joven “nativo digital” ya no basta con el texto escrito y la información unidireccional del medio matriz.

Ante este panorama, surgen numerosas preguntas: ¿Qué está sucediendo con la profesión periodística? ¿Puede un blogger ser llamado periodista? ¿Cuál es el límite entre un artículo periodístico generado por un medio tradicional y la producción de un ciudadano común que, dotado de la tecnología apropiada, es capaz de generar una historia relevante, bien escrita y publicarla sin intermediación alguna?

Estos interrogantes se cuelan en lo más profundo de nuestro trabajo cotidiano. Es evidente que la tecnología está generando en el periodismo lo mismo que produjo en otras profesiones: borrar las barreras de entrada. Ya no se necesitaría de un medio tradicional para publicar, ni para ser masivo. Basta con una buena historia y con un atractivo contenido multimedia.

Entonces, ¿cómo hace el periodismo para competir con este ejército de nuevos problemas? ¿Cuántos periodistas tradicionales se imaginan a sí mismos con una cámara de fotos de bolsillo, listos para ser al mismo tiempo cronistas, redactores y editores de su propio contenido? ¿Quiénes se atreverían a abrir sus notas a la consideración directa y voraz, la corrección y el comentario de los lectores?

Quienes desarrollamos tareas profesionales en medios tradicionales con presencia en Internet estamos en el camino de cambiar una imagen asociada a lo antiguo y lo demodé. Gran parte de este cambio tiene que ver con la idea de innovación que intentamos reflejar en la búsqueda de nuevas formas de contar verdaderamente originales del medio digital. Pero en este camino, es fundamental el rol del periodismo, como fuerza motora del cambio

Un repaso por algunas de estas inquietantes cuestiones, indica que:

1. No se trata de reproducir el material impreso sino de producir géneros originales del medio digital
Después de una primera etapa marcada por la transposición del contenido impreso al medio on line (1995-2000), en los últimos seis años se incrementó de manera evidente la producción de contenido original del medio.

2. Existen rutinas propias del periodismo on line
Los periodistas digitales trabajamos con otra concepción espacio-temporal donde la estrella es el breaking news (la noticia de último momento). Por el momento, estamos corriendo detrás de la información, aprovechamos las ventajas del encuentro cercano con fuentes diversas y buscamos permanentemente la manera de llegar antes que nuestros competidores de la manera más creativa posible.

3. Se trata de una especialidad en constante reelaboración

¿Cuáles son los requisitos para ser periodista digital? La respuesta puede ser una hoy, pero seguramente será muy diferente en apenas unos años. Sabemos que tenemos que conocer algunas herramientas que utiliza el público que nos consume (chat, foros, blogs en todas sus variantes, sitios wiki, sindicación de contenidos, etc.), que el diseño ocupa un lugar crucial para generar atención, que tenemos que tener sensibilidad con la opinión del lector al punto de promover un diálogo de pares que rompa el esquema unidireccional de la información, y que intentamos responder de manera dinámica a sus cada vez más altas expectativas.

4. Integración versus disgregación
¿Se debe avanzar hacia una integración de redacciones periodísticas papel y on line? Muchos de nosotros nos inclinamos por mantener dos estructuras editoriales distintas pero con canales fluidos de comunicación entre ambas. De esta forma, se logra mantener la autonomía editorial, comercial y tecnológica de cada soporte (ya que sus sistemas de producción y sus mercados son distintos), pero se fomenta la creatividad que surge del intercambio de perspectivas.

5. El rol de los grandes medios se acrecienta frente a la aparición de espacios alternativos
Hay un grupo relativamente pequeño de grandes medios que recibe la mayor parte del tráfico, y un grupo muy grande de pequeños medios que recibe una parte menor. Esto es así porque frente a la proliferación de alternativas, el valor de las marcas establecidas cobra fuerza en el lector.